Guitarra portuguesa, viola y contrabajo en el rincón del escenario, entre los cortinados rojos

Casa de fado, en Alfama, junto a la Catedral

Nosotros

La casa que fundó un guitarrista

El Clube de Fado abrió en enero de 1995 de la mano de Mário Pacheco — guitarrista que acompañó a Amália Rodrigues, Alfredo Marceneiro y Carlos do Carmo, y compuso para Mariza, Camané y Mísia. Quiso una casa que reflejara lo que el fado es para quien lo toca: un lugar de encuentro y de silencio, donde la música manda en la noche.

Ese origen distingue al Clube: no nació restaurante al que se sumó el fado — nació del fado, y la cena vino a ocupar su lugar alrededor. En 2006, la Casa da Imprensa lo distinguió con el Premio Casa de Fado.

Trescientos años de piedra, junto a la Catedral

La casa ocupa parte de un edificio de más de trescientos años en la Rua de São João da Praça — la calle que rodea la Catedral de Lisboa, en el corazón de Alfama. Dentro, los arcos de piedra dividen la sala en rincones, las cortinas de terciopelo guardan el sonido, y las mesas de mantel rojo esperan la primera voz.

Alfama es el barrio donde nació el fado, y esta calle es de las más antiguas de la ciudad. Entrar en el Clube es continuar la calle: la misma piedra, la misma escala íntima, la misma noche.

Cómo sucede el fado aquí

No es un espectáculo con cena al lado — es una noche entera, con el fado en el centro. Los conjuntos se alternan con los platos; cuando alguien se levanta a cantar, el servicio se suspende y la sala enmudece.

Quien viene a escuchar guarda silencio durante cada fado. Es la regla de la casa — y es la única.

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La piedra, la calle, el escenario

Tres cosas hacen esta casa: los arcos que abrigan la sala, la calle de Alfama por donde llega la noche, y el escenario junto a las mesas donde se canta el fado.

Los arcos

La sala está dividida por arcos de piedra centenarios que crean rincones y guardan el sonido. La luz es baja, la escala íntima — se canta para una sala que escucha entera.

La calle

La Rua de São João da Praça rodea la Catedral y es de las más antiguas de Lisboa. Los músicos llegan por ella, a pie, con los instrumentos a la espalda — y a veces el fado empieza aún fuera.

El escenario

No hay escenario elevado ni foso entre quien canta y quien escucha. El fado sucede entre las mesas, a pocos pasos de quien cena — como en las casas de fado de siempre.

Reservar una noche en el Clube

El fado empieza a las 20:30. La cocina abre a las 19:30. La sala de piedra es pequeña para la demanda — y las noches de Alfama se llenan con antelación.

Reservar

La escalera interior, entre rojos y cuadros